El mundo de Omore nació de la luz del Sol.
Durante siglos, los Benditos —hijos elegidos de esa llama divina— protegieron a la humanidad de la oscuridad.
Pero el Sol se pudrió, su brillo se tornó negro, y con él se marchitaron los corazones de sus fieles.
Lo que una vez fue bendición se volvió plaga: los Benditos se transformaron en monstruos de carne y fe podrida, los templos se derrumbaron, y la voz del cielo enmudeció.
2025-11-02
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